Silvio y sus primeros 73

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Foto: Notimex

“Nací mucho antes y aún soy lo mismo que fui”

La poesía se encontró con la revolución en la voz de la Trova Cubana, el canto superaba el ruido de las balas que convirtió en canto matinal que anunciaba el amanecer.

Fue ahí, donde confluyeron palabras por primera vez arrancando suspiros de libertad. Ahí estaba habitando el tiempo Silvio Rodríguez.

Es nostalgia que se comprime y estalla en la voz y se hace niño y niña y recuerda con la memoria privilegiada de quienes tienen en su historia el tiempo de los cambios de su país.

Antes de la Nueva Trova Cubana el canto as las gestas libertarias eran tomadas como panfletarias, de poca calidad literaria, expresiones líricas sin sentimiento. Silvio Rodríguez, poeta y alfabetizados, soldado y músico, educador y dibujante, creador de nostalgias y resucitador de sentimientos, le dio calidad poética a las odas de la revolución Cubana, cantando al amor a la patria, a la muerte, a la vida, a la guerra como la paz del futuro.

Silvio Rodríguez nació el 29 de noviembre de 1946. Su padre, Víctor Dagoberto Rodríguez Ortega, fue un campesino, quien en su juventud trabajó como tallador de diamantes y luego como tapicero, carpintero y ebanista.

Su madre, Argelia Domínguez León, participó en un dúo con su hermana Orquídea Domínguez, en el cual participó en radio y eventos culturales y artísticos. La primera canción que recuerda haber escuchado de su madre es El colibrí, de la tradición popular y que más adelante haría suya.

A los nueve años, motivado por su padre, quien le leía poemas de José Martí y Rubén Darío , comenzó a interesarse por la literatura. Uno de sus libros favoritos, hasta la fecha, es El principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

El tiempo que no es siempre el tiempo de la historia lo encaminó hacia otros autores que presentaban un escenario social y literario, fue el caso de José Martí, a quien confiesa permanentemente su admiración y le profesa un profundo respeto.

Asegura que leer y estudiar la obra d Martí es como una carrera, “es como dedicarse la vida entera a seguir los pasos de todo lo que dijo, el significado de todo lo que dijo y a la profundidad y la hondura de su visión de América y el mundo”.

En entrevista para La Época de Chile, el 16 de junio de 1995, afirma: “hay un poema que siempre recuerdo mucho que Martí lo escribió cuando tenía 18 o 19 años, que se llama A mis hermanos muertos el 27 de noviembre, que habla de aquellos estudiantes de medicina que fueron fusilados por el ejército español, acusados de haber profanado la tumba de un hombre apegado a la corona.

Después se demostró que todo era absolutamente falso. Estos son versos que yo leía cuando adolescente y todavía vuelvo a ellos porque hablan de valores muy importantes para mí como la amistad, la patria, el compromiso que se hace ante los muertos, ante los caídos. Todas esas cosas que impresionan mucho.

Y podría decir que toda la poesía de Martí me impresionó mucho y me he leído toda la poesía que escribió, por lo menos toda la que está publicada. Los versos sencillos, por cierto, son una fuente inagotable de sabiduría y de frescura, y también los Versos libres, la poesía que él escribió en su juventud”.

En los primeros años de la revolución Cubana impartió clases a los hombres y mujeres que alfabetizaba, compartió con ellos conocimientos de historia, geografía, gramática, matemáticas, además de explicarles elementos del nuevo régimen, tales como la nueva Reforma Agraria. 

El debut musical de Silvio Rodríguez se efectuó el martes 13 de junio de 1967 en el programa de televisión Música y estrellas, donde interpretó Es sed, Sueño del colgado y la tierra y Quédate. Esta última canción aparecería más adelante en su álbum Expedición, de 2002.

Entre noviembre de 1967 y mediados de 1968, trabajó como conductor del programa de televisión Mientras tanto. El programa reunía a artistas plásticos, escritores, cineastas y músicos consagrados e incipientes. Por este programa pasaron Bola de Nieve, Omara Portuondo y Elena Burke,  entre otros, y además le permitió conocer a Pablo Milanés y Noel Nicola.

Posteriormente, Rodríguez comenzó a dar sus primeros recitales en solitario y como telonero del músico y compositor cubano César Portillo de la Luz. 

A mediados de 1968, participó en el Festival de la Canción Protesta, festival internacional organizado por la Casa de las Américas, fundada y dirigida por Haydée Santamaría, donde coincidió nuevamente con Milanés y Nicola.

Es el poeta más notable de la Revolución Cubana, que no se queda en el tiempo de la libertad sino que adivina el recio futuro y le muestra lealtad a la propia fidelidad a la transformación.

Silvio Rodríguez, es algo más que una moda musical. No se detiene en el pasado sino que viaja con alas de papalote hacia el futuro. Ese destino que irrumpe en la poesía que traspasa fronteras, su canto como una bandera común que vuela con la historia.

Qué joven soy: ¿qué me dará la vida?, ¿qué me dará el amor?

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