Retos y oportunidades del Senado: Napoleón Gómez Urrutia

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Foto: Senado de la República.

Este año se inició con nuevas perspectivas para la economía y la sociedad mexicana. Las estimaciones de crecimiento del Producto Interno Bruto y de la inversión en al menos 2%, alientan el optimismo nacional y la confianza de que el Gobierno de la República diseñó un plan y una estrategia adecuada para corregir los vicios acumulados de las administraciones anteriores, y para restablecer el rumbo y ordenarlo sobre bases más sólidas.

Lo vemos con mayor claridad en la política social, pues haber incrementado los salarios mínimos en más del 36% en un año y un porcentaje mayor al 100% en las zonas fronterizas, nos dan una clara idea de que sí hay un cambio radical en la estrategia laboral para beneficiar a la clase trabajadora, y con ello mejorar al poder adquisitivo de los salarios, el consumo y la demanda, que a su vez estimularán el mercado y la estructura productiva interna.

Las reformas hasta ahora aprobadas en el marco jurídico, dan mayor certidumbre de que el destino es correcto y de que el cambio de régimen está transformando a la sociedad hacia una mayor democracia, transparencia y justicia para beneficio de las mayorías y no sólo de unos cuantos. 

En ese y en otros campos más, nos hemos distinguido y destacado por encima de la mayoría de los países latinoamericanos, porque los movimientos son profundos. México no podía soportar más un gobierno como los anteriores, hundidos en la superficialidad, la corrupción y desleales a la nación. 

Sin embargo, hoy tenemos varios retos para alcanzar una economía sana, moderna, sin chantajes de algunos inversionistas que hasta ahora sólo se han aprovechado de la explotación desmedida de los recursos naturales y de la mano de obra mexicana, sin tener algo que ofrecer al pueblo de México en términos de mayores oportunidades y mejores niveles de bienestar, justicia, respeto y prosperidad compartidos.

Entre los desafíos más importantes –hay que subrayarlo– está la reforma a la Ley Federal del Trabajo, LFT; y al Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS; en materia de subcontratación el llamado outsourcing (por su denominación en inglés), que tanto daño ha hecho al país por la evasión fiscal, la pérdida de derechos de los trabajadores y el incumplimiento de las aportaciones a los institutos sociales de salud IMSS, vivienda (Infonavit) y al Fondo de Pensiones y Jubilaciones  de los Trabajadores (AFORES).

Como bien es sabido, esta reforma fue aprobada por unanimidad en el Senado de la República en diciembre de 2019, por las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social y de Estudios Legislativos Segunda. 

Hoy sólo está pendiente la votación en el pleno del Senado, que seguramente se hará en este próximo periodo de sesiones de la Cámara Alta del poder legislativo.  

Napoleón Gómez Urrutia, senador de Morena.

Es conveniente aclarar que la Junta de Coordinación Política, JUCOPO, decidió al margen de estas comisiones posponer la decisión y otorgar un plazo más amplio para extender las discusiones de los empresarios dedicados al outsourcing ilegal, que utilizan facturas falsas y simulan emplear a  los trabajadores bajo este sistema (8 millones de ellos), ocultando así las responsabilidades legales y laborales de las verdaderas empresas que originalmente los contrataron.

Sucedió algo vergonzoso, desleal y de traición a los intereses nacionales: esos empresarios consiguieron que la JUCOPO extendiera el tiempo y lo convirtieran en un instrumento para reforzar su campaña, a fin de que no se apruebe esa reforma que tantos perjuicios ha causado, no solamente a la hacienda federal con una evasión fiscal de más de 500 mil millones de pesos por año. 

Lo peor del caso es que en lugar de haber utilizado estos dos meses para autocorregirse y regular su situación como está previsto en la iniciativa de ley, lo están usando para atacar y buscar desprestigiar a los que somos promotores de esta trascendente y fundamental reforma. 

Pero no lo van a lograr. Con su actitud, lo único que enseñan es su falta de escrúpulos, ambición y avaricia para que nada cambie, así como su deslealtad a los trabajadores y a la patria. Son –como lo señaló un amigo mío– los modernos esclavistas dueños de las antiguas tiendas de raya de la época porfirista.

Otros retos importantes para este año en materia laboral, son la aprobación en el pleno del Senado de otra reforma a la LFT para incrementar el pago de los salarios caídos o vencidos en los casos de juicios laborales por despidos injustificados y que también ya fue aprobada hace dos meses en la propia Comisión de Trabajo y Previsión Social que tengo el honor de presidir. 

Igualmente, está pendiente la designación del director del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, así como revisar el tema de las cuotas sindicales, entre otros asuntos más. 

Finalmente, las cuestiones relacionadas con la desigualdad, la inseguridad y el combate a la corrupción, que van de la mano juntas, serán tarea permanente del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Su compromiso con la nación es claro: consolidar cada día de su administración este gran proyecto de transformación política, económica y social en beneficio de la gran mayoría del pueblo mexicano y de las futuras generaciones.

*Opinión del senador Napoleón Gómez Urrutia.

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