Oposición sin contrapeso | José García Sánchez

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Foto: Canal del Congreso

Por José García Sánchez

Cuando se da una lectura a la distribución del Congreso en México, puede advertirse que hay oposición, aunque no contrapeso. Sin embargo, los equilibrios están protegidos porque no hay mandato absoluto, a pesar de las grandes diferencias en números de votos entre el primer lugar y el resto de los candidatos para la mayoría de los puestos de elección popular sucedidos el 2 de julio del año pasado y consolidados el 1 de junio del actual.

El segundo lugar se dice cercano al primero, o menos alejado, y considera que es parte de la sociedad a pesar de que nunca ha tenido el PAN comunicación directa con la población y ante el azoro, prefiere cuestionar en lugar de aprender. Porque se aprende política dentro y fuera del poder, arriba o debajo del gobierno y la inmadurez política de su líder nacional y la inconsistencia ideológica de esa organización no permiten ver hacia adentro aunque extrañen la autocrítica en discursos ajenos.

La desesperada búsqueda del contrapeso político, sólo encuentra lugar en la estridencia de las declaraciones y crea huecos aún más grandes. Los partidos de oposición no dejan de serlo, pero su objetivo real es la búsqueda del poder y no del contrapeso.

La democracia se desgasta con acusaciones sin propuesta. La oposición en lugar de ver hacia adentro se convierte en la fe de erratas de un gobierno que es evidente que trabaja.

En otros tiempos no había errores porque no se trabajaba. Se equivoca el que hace algo porque el que hace es el único que no comete equivocaciones.

En ningún momento de nuestra historia reciente los mexicanos conocieron el horariolaboral de sus presidentes, ahora es evidente y claro. A pesar de ello, la oposición se empeña en encontrar defectos  en espera de perfección. La perfección no la dan las mayorías porque afortunadamente el gobierno está compuesto por seres humanos.

Esto lo deben saber con toda precisión porque durante sus periodos de gobierno fueron demasiado humanos, incluyendo excesos de errores y abusos de autoridad. Que, en realidad, no dejan de ser expresiones humanas, que también acusan imperfecciones, las cuales derivaban en ilícitos.

Así, la búsqueda de los contrapesos toma caminos equivocados para desgracia de todos, pero sobre todo la democracia. Los denuestos de la oposición con una votación tan alta como la del  2 de julio del año pasado no debilita al poder, al contrario la fortalece.

El PAN que se autodenomina contrapeso y se olvida de los trabajos esenciales de una oposición seria, debe trabajar más en sus proyectos propios. México requiere de una derecha más responsables y con líderes auténticos.  La improvisación que ven en otros, la padecen ellos desde el inicio de sus descalificaciones; la gente está aún en espera de sus proyectos, pero al parecer seguirán esperando.

Los contrapesos pueden ganarse incluso desde las minorías, se requiere para serlo, conocimiento político y cercanía a la sociedad, porque sin la población no hay contrapesos.

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