¡Morena deberá “desterrar” el método de asambleas y sus perversiones como opción de supervivencia racional!

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Norman F Pearl


Resultaría ocioso hacer una “reseña”, tan publicitada, en las múltiples experiencias de violencia, fraude, acarreo, compra de voto, uso de instituciones y demás linduras que genera espontáneamente el anárquico sistema de asambleas y convierte a los militantes en vulgares “operadores”.

En la era de la Cuarta Transformación, Morena no puede quedar a la zaga en los cambios que el partido requiere y por ello deberá obligarse a vivir su propia transición a una democracia plena que suponga altas dosis de equidad y de justicia.

Este breve texto trascenderá a la denuncia, la crítica, descripciones o análisis habituales. Ahora, aspiro a ser objetivamente propositivo.

Antes de hacer propuestas concretas aludiré a la sugerencia pragmática que hiciera el presidente de la República en el sentido de acudir al método de ENCUESTA para solucionar la contienda interna del partido y evitar desgastes. La mayoría entendimos el sentido y alcance de su opinión.

Esperamos ese pequeño sector que se aferra al pasado inmediato lo considere y se sumen a la realidad que nos convoca.

También será necesario ponderar los riesgos externos que muchos advertimos: En el breve plazo que transcurrió entre la toma de protesta de los consejeros elegidos y la cancelación del proceso, tuvimos lecciones que nos permitieron, inferir y dimensionar el poder que asumían éstos ante la posibilidad de ser los grandes electores de las dirigencias.

En algunos estados se empezaba a vislumbrar la aparición de fuerzas externas (gobiernos estatales, empresarios, “inversionistas políticos”, narcotraficantes, etc.) para comprar y corromper a los consejeros y así hacerse de las dirigencias estatales. Por ello es imperativo matizar y equilibrar la participación y el “poder” de los consejeros en el futuro.

PROPUESTAS:

  1. Insaculación modificada: Es un procedimiento aleatorio e imparcial para militantes interesados en ser elegidos como consejeros, que cumplan con requisitos mínimos tales como: trabajo partidario, cultura política y honestidad probada (la admisión podría estar a cargo de cinco “sinodales”). Serían sorteados TODOS y elegidas las primeras cinco mujeres y cinco hombres en cada distrito del país. En éste proceso se eliminan los vicios, la violencia y las divisiones. El costo del evento es muy bajo y puede ser desarrollado en un par de horas en todo el territorio nacional.
  2. El poder de los consejeros estatales deberá ser acotado por los riesgos inherentes. Su participación electiva se restringiría a la selección de las distintas secretarías que conformarían el Comité Ejecutivo Estatal (no las presidencias) y estas carteras deberían recaer en los mismos consejeros estatales.
  3. En el Congreso Nacional participarían un total de 3,000 congresistas en la elección de las secretarías del Comité Ejecutivo Nacional (no así de presidentes) y de entre ellos se deberá elegir a los titulares de las carteras y a los consejeros nacionales.
  4. Las presidencias del Comité Ejecutivo Estatal y del Consejo Estatal, serán determinadas por ENCUESTAS entre los militantes de todo el estado. Los candidatos no tendrán que ser elegidos consejeros previamente pues en caso de no quedar se perderían cuadros importantes. Los aspirantes deberán acreditar virtudes máximas.
  5. Las presidencias del Comité Ejecutivo Nacional y el Consejo Nacional serán elegidas por ENCUESTAS aplicadas en el todo el país con militantes. En el mismo caso que en los estados, los candidatos no tendrían que ser elegidos consejeros con anterioridad.

Este procedimiento híbrido es muy sencillo de instrumentar y la participación de la militancia sólo está condicionada por sus deseos y capacidades. 

¡Morena debe tener la capacidad de reinventarse tantas veces como sea necesario!

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