Los medios a informar

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Foto: AndyLeungHK

La aparición del coronavirus vino a refrescar los contenidos de los medios hegemónicos en México. En momentos en que la selección de la información sufre una autocensura sistemática para evitar dar a conocer los avances en las diferentes obras públicas del gobierno federal, el virus rellena los espacios de esos medios hasta hacer de sus lectores hipocondriacos crónicos.

Los medios ya no sabían cómo reciclar las notas sobre las bolsas de plástico y la suerte que correría el avión presidencial en una repentina preocupación sobre su destino cuando en realidad debieron denunciar su origen.

Existe una serie de noticias que no son registradas en los medios con el pretexto de que en La Mañanera el Presidente de la República lo dice todo.

Es decir, ellos se anulan ante la palabra del Presidente en lugar de buscar causas y consecuencias de lo que se dice, pero la consigna no es investigar porque ya se cansaron de averiguar si la honestidad de López Obrador es real o ficticia.

De haber algo sucio de lo que algunas veces aparece de manera anónima en las redes, los medios hegemónicos ya hubieran ocupado la primera plana con esa noticia, eso nadie lo duda.

Si vemos la frivolidad actual de las primeras planas en los diarios, se confirma que prefieren echar mano de los cantantes y de los futbolistas antes que dar a conocer lo que en realidad sucede en el país, porque esconden lo sustancial a cambio de lo intrascendente.

La noticia no es acorde con su ideología, como si los diarios fueran periódicos partidistas o políticos.

Así, la investigación, en caso de haberla en los medios, está dedicada en cuerpo y alma, a ver de dónde se puede agarrar al presidente en un acto de corrupción, llevan casi 20 años buscando.

Paralelamente los medios tienen ahora en sus primeras planas, noticias sobre deportes y espectáculos en lugar de dar a conocer lo trascendente, lo nuevo, lo que es noticia, pero como eso ya está dicho en La Mañanera, se cruzan de brazos traicionando su función profesional y faltando a su compromiso social e histórico.

Si no hay subsidio para la prensa no hay noticias del gobierno, pareciera ser el lema de los medios que encuentran en la erradicación de las bolsas de plástico publicadas en varias páginas de sus medios, donde entrevistan hasta a las amas de casa que van al mercado, a quienes siempre han desdeñado para saber sobre el precio de los productos básicos o su estado de bienestar económico.

Los medios han abandonado su tasa esencial pero no por eso deja de advertirse su presencia como grupo de presión ante el gobierno.

Va otro ejemplo:

En las conferencias de prensa de la mañana una parte de las preguntas realizadas nada tienen que ver con lo quiere saber la población sino que se basan en la mejor manera de desgastar al gobierno federal.

Ha habido espontáneos que saltan al ruedo, con más consigna que hambre de información y  sólo hacen una pregunta con ese fin y ahí están los ejemplos de varios personajes que oscilan entre la academia y el circo para realizarlas, pasando por redactores de Estados Unidos.

Si los medios quieren sobrevivir a estos momentos deben regresar a su tarea original de informar, porque en México hay mucho que decir.

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