Lo nuevo es la gente

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Lo nuevo cuestiona lo anterior en todos los ámbitos de la vida. La vieja costumbre de que los líderes sindicales eran designados por las empresas, los candidatos por un grupo de notables y los presidentes por los más poderosos del país que los nombraba, debe concluir.

La gente ahora es el factor determinante en la aparición de líderes de toda naturaleza, puede apreciarse en Bolivia donde la gente exige el regreso de Evo Morales y no sólo eso, lo quiere como presidente.

La presión de los brasileños para liberar a su presidente, a las afueras de la cárcel de Curitiba, que cada día saludaban al preso más distinguido del penal: “Buenos días Lula”; en la noche igual. En un suceso político que sólo la gente puede ofrecer.

La permanencia de la popularidad de Andrés Manuel López Obrador a pesar de las campañas mediáticas en su contra o el triunfo de Alberto Fernández, en Argentina, como el próximo presidente, habla de que la gente está comprometida con la política, su política, y este proceso de conciencia social es irreversible.

Desde luego que hay otro sector de la población que su confort hacía que la política le fuera indiferente, ya no lo es para nadie, pero el arraigo de los líderes en las sociedades está a prueba en todo momento y expresa una solidez que llegó para quedarse.

Llegó el fin de las sociedades libres con gobiernos autoritarios y esto podemos verlo en Bolivia, Brasil, Ecuador, Chile, Colombia. Porque la vocación política de la gente en estas partes del mundo, donde el neoliberalismo saqueó riquezas y explotó a los trabajadores, lo que sigue es resarcir lo propio incluyendo la dignidad.

Las élites obedientes a los mandatos del extranjero deben quedar atrás, a pesar de que algunos de esos regímenes progresistas siguen dependiendo y, a veces temiendo, las represalias de los países fuertes que quieren seguir imponiendo a sus presidentes. La gente se ha armado de conciencia y con ella luchan por lo que consideran propio.

Desde luego que habrá nostálgicos del poder de las élites con prensa alquilada, con líderes sobornados, con jueces a la medida, con comercios alterados y déficit inventados o superávit imaginarios.

Los enemigos están en todos lados, quienes estuvieron disfrutando de los beneficios lo extrañan, quienes no llegaron a la cima quieren, por lo menos, recuperar su inversión para llegar al lugar del confort económico, político y social y sacudirse la frustración

El tiempo impone evolución a través de los años, la política mide los cambios y éstos los marca la gente, es decir, la mayoría. Esa que siempre fue negada y que al anularla se multiplicaba en rebeldía y número a través de los siglos.

Esa minoría de poderosos fue la que produjo el crecimiento de las mayorías en su contra. El desequilibrio no surge de la rebelión sino de lo que la produjo. Los indios, los pueblos originarios, los indígenas eran mayoría en Latinoamérica, han dejado de serlo no por el mestizaje sino por el exterminio.

El mundo siempre cambia, pero no siempre evoluciona.

Algunos tuvieron la oportunidad de mostrar, desde el poder, los beneficios de su política, otros se quedarán con las ganas pero la gente que impulsa el verdadero poder el de las mayorías como dicta el espíritu de la democracia, están presentes hoy.

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