¡Las perversas y dañinas “concertacesiones” de la “familia Salinas-Diego”!

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El 12 de Mayo de 1994, tuvo lugar el primer debate de candidatos a la presidencia en nuestro país que se tenga memoria. La iniciativa –irónicamente- no habría surgido en alguno de los contendientes. Luis Donaldo Colosio, el día de su designación como candidato del PRI, tomaba esa iniciativa democrática para contrastar ideas y propuestas con todos los partidos.

Luis Donaldo, fue asesinado cobardemente en marzo de 1994. Esta terrible circunstancia cambió parte del formato pues se restringió la participación a sólo tres: Ernesto Zedillo, Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos, pero no se alteró la fecha pactada.

Unos días después –en la casa de un amigo-  me encontré por  fortuna, con el panista más inteligente y culto que hube conocido en mi vida, si, se trataba de Carlos Castillo Peraza, a la sazón, presidente del comité ejecutivo nacional del PAN.

En nuestra larga charla, pude percibir euforia y satisfacción, su candidato había derrotado de manera inequívoca a sus contrincantes, y eso  alentaba concebir esperanzas para obtener un triunfo inédito para el PAN y sus huestes. Sin embargo “el destino Fernández de Cevallos” les tenía preparada una sorpresa.

Durante la “luna de miel” de aquel debate histórico, “el general panista” del PRIANISMO acordaba con el “general priista” del mismo partido, bajar dramáticamente el ritmo de la campaña, suspendiendo giras proselitistas e inclusive desapareciendo de los medios. Poco importó la desilusión de sus seguidores, ellos no importaban, lo relevante era, eso sí, cumplir  armónicamente con sus acuerdos.

Fox lo culpó de “echarse para atrás”, y por tanto, de traición hacia Acción Nacional. “se rajó” diría en su momento Ernesto Ruffo. Otros, lo acusaron de “parar” a cambio de dinero y propiedades otorgados por el gobierno de Salinas. La verdad es que el “jefe Diego” siempre fue congruente con sus intereses personales…

El “amasiato” en los personajes de éste artículo se descubre periódicamente, ejemplo: en los videoescándalos usados contra el jefe de gobierno del Distrito Federal en 2004, Carlos Ahumada aceptó le pagaron 68 millones de pesos aportados de manera equitativa por la “familia Salinas-Diego”.

La relación de ésta pareja ha cumplido 20 años y  perdurado al margen del amor. El fruto de sus relaciones ha sido tan elocuente como productiva. Nadie pone en duda que Diego Fernández de Cevallos ha sido el rey del influyentismo político transexenal, imponiendo para ello a diversos procuradores; Antonio Lozano Gracia, con Zedillo, Rafael Macedo de la Concha con Fox y Genaro García Luna, con Calderón, por lo menos. Y también participó en nombramientos de ministros y jueces, vitales para mantener un círculo de corrupción en términos de justicia.

Hace unos días, el senador Martínez Cázares decía que “la renuncia del ministro Medina Mora servirá para que la 4ta. Transformación termine con la “escuelita” de corrupción iniciada por el panista Diego Fernández de Cevallos, quien junto con otros litigantes determinaban la permanencia y movimiento de jueces a contentillo haciendo sentencias fuera de los juzgados”.

Las resoluciones favorables del poder judicial hacia los delincuentes de cuello blanco tienen como origen único  la intermediación corruptora de abogados sin talento.

¡Llegó la hora de revisar sentencias!

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