La victoria de Morena, producto de varias generaciones

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“Lo que vamos a consumar viene de lejos, y se ha fraguado con el esfuerzo y la fatiga de muchos compañeros”: AMLO

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, en su apoteósico cierre de campaña en el Estadio Azteca el 27 de junio de 2018, pronunció un magistral y emotivo discurso que conmovió a todos sus seguidores. 

Ahí, realizó un recuento integral de todas aquellas propuestas que había anticipado durante su campaña. Hizo también reflexiones valiosas y conclusiones pragmáticas que todos entendimos. Sin embargo, por primera vez introdujo la añoranza y el reconocimiento a las luchas pasadas recordando que sin ellas el inminente triunfo no sería posible.

El 1 de diciembre de 2018, una vez investido como Presidente, hacía un llamado a las conciencias para que entendieran la victoria se había gestado en otras generaciones: el movimiento del 68, las luchas ferrocarrileras, la de los médicos, las aportaciones de partidos como el Comunista, el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Socialista Unificado de México, el Partido de la Revolución Democrática y todos aquellos que ofrecieron sus tiempos, ideas y esfuerzos en beneficio de las mayorías.

Pero, como los grupos sociales no se conciben sin sus liderazgos, Andrés Manuel, el líder social y político más importante del México moderno, recordó con una emoción especial a sus antecesores: 

“Lo que vamos a consumar viene de lejos y se ha fraguado con el esfuerzo y la fatiga de muchos compañeros”, citando, entre otros, a Rubén Jaramillo, Othón Salazar, Salvador Nava, Manuel Clouthier, Demetrio Vallejo y Heberto Castillo (éstos dos últimos, líderes y compañeros entrañables de quien esto escribe, en el PMT)

Siempre he sido enemigo del purismo pues lo considero intolerante al cambio y a la evolución, es un celo extremo a una doctrina política aunque ésta haya perdido su sentido. Es una forma miserable por defender lo único que se conoce.

Los triunfos de Morena en 2018 tienen muchos padres; Andrés Manuel con su tenacidad, inteligencia y esfuerzos innegables, la gente que le antecedió formando pensamientos, los militantes que salieron a la lucha activa y, sobre todo, el pueblo que con fervor buscaba un cambio radical.

Es curioso, y hasta conmovedor escuchar en Morena, “Soy fundador”, “Soy de izquierda de toda la vida”, “Vengo desde el desafuero”, y una serie de frases e historias huecas que cautivan a pocos cuando en los hechos no se demuestra nada. En Morena, algunos festejarían que hubiese “membresías” de primera y de segunda como títulos nobiliarios adquiridos, cuyo mérito exclusivo en muchos casos, se resume a la aceptación de una afiliación fortuita.

La antigüedad es una de las “virtudes” más grotescas que la gente exhibe para ser recompensado. Laura Patricia Polo Herrera, la más emblemática diputada y militante que tenemos en Querétaro, nunca pondera su pasado glorioso pues le estorba en su enorme trabajo cotidiano.

Si buscamos ser dignos sucesores de Andrés Manuel y todos los que le antecedieron, deberemos dejar de buscar premios y trofeos antes de llegar a la meta compartida que significa la consolidación de la cuarta transformación.

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