La organización como desafío

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Tener ideas políticas estructuradas no es fácil, plasmarlas sistematizadamente se dificulta un poco más, transmitirlas para integrar adeptos o aliados es ya parte de un trayecto más complejo, pero organizar a los colectivos sociales en torno a las ideas y las acciones es quizá el reto mayor de cualquier entramado político.

Quizá el primer autor conocido que tuvo más claro ese fenómeno fue Thomas Hobbes en el Leviatán que publicó en 1651 cuando tenía sesenta y tres años. Desde siempre ha sido el talón de Aquiles de toda forma de hacer política o, incluso, de hacer la guerra según Clausewitz o de hacer triunfar un negocio empresarial como se postuló en el propio siglo XVII al arranque del mercantilismo el cual tenía su principal razón de ser en la empresa comercial como actividad económica y que era finalmente una unidad organizada.

Después de tantos siglos, hoy ya vemos con claridad la importancia de organizarnos en un movimiento, en un partido político, o en un gobierno. La esencia de Morena es parte simultánea de un movimiento, de un Partido y de un Gobierno y en esas tres vertientes tiene grandes retos de organización y ello genera sus propias tensiones e incógnitas a resolver por las vías de lo inédito.

Estamos, como todo mundo sabe, ante un escenario social y cultural sin precedentes, por dos factores vertebradores de gran calado: 1.- Nunca había tenido nuestro país tanta población y, 2.- Nunca se habían acumulado tantos niveles cuantitativos y cualitativos de pobreza a los que se tiene que atender con lo que haya.

Al mismo tiempo, los picos de la pirámide económica libremercadista han alcanzado concentraciones e inercias de opulencia que generan resistencias y a la vez sustento para la continuidad del modelo.

Esa dinámica demográfica dificulta la organización política, al mismo tiempo que la exige intensamente y los déficits sociales acumulados peligrosamente imponen también su propio ritmo de exigencia y estridencia.

La trilogía mencionada: el movimiento hecho gobierno, el movimiento convertido en Partido y el movimiento como dinámica social efervescente, se plantean exigencias recíprocas, tensiones y angustias. ¿Cómo ayudarse, legal e institucionalmente, a que se cumplan los objetivos superiores de la trilogía y de la sociedad en su conjunto, del Estado mexicano, pues?

La clave está en la organización y para ello los liderazgos son clave fundamental, pero lo es aún más la participación de todos los elementos convencidos de esta tarea histórica. Dos semanas antes de julio del año pasado, todos los partidos, todos, mostraron señales de déficits organizativos y organizacionales, si se me permite la expresión, hoy, a un año de ese mes memorable, se siguen viendo rostros de preocupación por las mismas razones. 

Ninguna sociedad, ningún pueblo, en momento alguno de la historia o de la evolución humana, es una fotografía inmóvil o congelada, por el contrario, es de un dinamismo y aristas siempre variables y ello hace apasionante la indispensable o impostergable tarea de la organización política.

Sólo agregaré que a este segundo trimestre de 2019 tenemos ya 120 millones de celulares, de los cuales el 81 por ciento es de prepago. Esto quiere decir que estamos en un México muy comunicado. Usted me entiende. La noche quedó atrás, como escribió el desertor Jan Valtin.

Premio mundial del medio ambiente “Elizabeth Haub” de Bruselas, Bélgica.
Exsecretario de la Corte Internacional de Arbitraje y Conciliación Ambiental; 
Exconsultor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en temas ambientales y, fundador de la Academia Mexicana de Derecho Ambiental

rojedamestre@yahoo.com

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