La oposición dorada

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Ahora que los hombres de negocios, nostálgicos de privilegios y hambrientos de poder, se declaran enemigos de la actual administración, se advierten las razones de su inconformidad, las cuales no sólo no convencen sino que muestran el origen de su descontento que lejos de sumar adeptos son señalados como un punto negro en el pasado del país.

Así, aparecen los domingos por las principales calles de la capital grupos de inconformes en busca de líder. No quieren a uno muerto o de honestidad cuestionada, ya han rechazado la compañía de Fox y de Quadri. Quieren algo fresco que represente lo añejo. Es decir, un joven que añore el pasado.

Aquí lo desastroso no es la poca o mucha cantidad de manifestantes en las calles sino su falta de organización, que nace y muere el mismo domingo sin fecha próxima de resurrección. Es decir, la manifestación llegan a su meta y la brújula se extravía hasta que en unos minutos el grupo se vuelve un paseo familiar por la Alameda.

La clase social de los que intentan conformar un grupo de presión con viejas prácticas de bombardeo en los medios desde la trinchera de sus fundaciones se parecen a quienes sin destino ni origen caminan protestando hasta por los movimientos telúricos. No les falta nada, extrañan lo que ya no reciben. Tendrán que trabajar para recuperar lo que anteriormente era un premio a su holgazanería.

El derecho a la pereza de la que hablaba Paul Lafargue, se manifiesta como fantasma de un feudalismo que quieren rescatar ante el desconocimiento de la historia y la falta de percepción del presente. Esa oposición dorada que se manifiesta de manera tan espontánea como dispersa se parece mucho a la de Chile durante el periodo de Salvador Allende, al cacerolismo por la dictadura en Argentina, porque esa masa amorfa tarde o temprano encontrará un líder y si lo es de verdad, no basará su fuerza en la cantidad de gente sino en la utilización de los medios que desde ahora parecen estar dispuestos a dar batalla para recuperar el subsidio retirado con justicia y legalidad. De ahí que la descalificación de los medios será no sólo intensa sino progresiva, reiterada y repetirá mentiras hasta tratar de convertirla en verdad, como hacían los nazis.

Esa intención tenía la inscripción que algunos empresarios hicieron del presidente y su esposa como socios de 26 empresas. Ese mecanismo sólo lo conocen quienes incorporan empresas en el sistema fiscal, no se les ocurriría a otro segmento de la población más que a los empresarios o sus gerentes.

Estamos viendo una expresión de inconformidad de una parte de la sociedad que fue privilegiada, no pide lo justo sólo quiere que le regresen sus canonjías. No busca el bien común sino el individual, no quiere la igualdad social sino las diferencias abismales en el consumo del país. Esa es la oposición, la que retoma los defectos intrascendentes y trata de hacerlos un problema grave de la administración pública.

Se trata de una oposición, que se inculpa del desastre social a sí misma, pero desconoce responsabilidades, una oposición dorada cuya existencia tienen lógica pero su actuación carece de congruencia con la historia.

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