¡La historia, implacable verdugo de una oposición que se diluye!

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Norman F Pearl

En México solíamos hacer autocríticas irónicas, mordaces y crudas ante desenlaces inminentes o sucesos esperados: “los mexicanos no tenemos memoria”, “tenemos los gobiernos que merecemos”, “es mejor malo por conocido”,  “siempre ganan los mismos”, y demás reflexiones sumidas en la desilusión y la amargura.

Pero llegó el 1º de julio de 2018 y rompió con esas ataduras y desencuentros históricos que se antojaban inmutables, surgiendo un pueblo serio, responsable, politizado, demandante y contestatario.

Quedó atrás el ciudadano taciturno, pesimista y conforme. Muchos, fueron cambiando sus fuentes de información abandonando la “noticia digerida” por “periodistas” del pasado. Otros, unos cuantos, afines a la mentira, el estatismo y la ruindad imperante, decidieron mantener con “estoicismo” su candor e ignorancia y seguir siendo objeto de la manipulación y el engaño.  

Todos los méritos en los cambios observados fueron acreditados a un personaje irrepetible que justifica el porqué de su atinada elección con un enorme 53% que ahora rebasa los setentas.

Pero no, el presidente López Obrador, no fue el único factor de cambio, hay que admitirlo y subrayarlo. La historia, que permaneciera por tanto tiempo dormida, ejerció de forma implacable su castigo hacia los inmundos personajes de nuestro triste pasado. 

Acción Nacional y el “revolucionario institucional”,  contribuyeron impetuosamente a su desprecio. El PRD no quiso ni pudo ser excepción pues decidió acompañarles en su desventura. 

La hegemonía del PRI durante tanto tiempo les hizo creer que eran infalibles,  que nada les arrebataría un poder que consideraban suyo, pues éste, había sido diseñado a perpetuidad. El dominio omnímodo jugaba en su contra despreciando el testimonio acumulado del pueblo. 

La “llegada” del PAN en el año 2000 y su fraudulenta “ratificación” no cambió en nada el viejo estilo de conducir. Al contrario, ambos partidos y personajes aceptaron una fusión tácita y cogobernaron hasta el 2018. Su futuro pasa inexorablemente por seguir unidos tratando de evitar las suspicacias e inteligencia de la gente.

Las “dirigencias” reconocen sin ambigüedades no es posible enfrentar a Morena en las siguientes elecciones de manera aislada. Algunos creemos será insuficiente ante el descrédito de ambas marcas. 

Los expresidentes panistas NUNCA podrán convencer a la población de su inocencia en la evidente y cínica complicidad con el narcotráfico y la farsa de sus luchas. El PAN JAMÁS debería ser una opción respetable en el futuro.

Del PRI ya se ha dicho todo, sus gobiernos, incluyendo el último, confirmaron una esencia devastadora que deberá ser suficiente para evitar su existencia.

Tanto el PRD romántico que surgiera de una izquierda legítima, como el PRD desideologizado sumido en la corrupción, también ofrecen enseñanzas apreciables, en especial para Morena.  

Una forma simple pero no por ello menos didáctica sea recordar los resultados del PRD con el candidato López Obrador al frente: en 2006 obtuvo en alianza el 35.2%, en 2012 un 31.6% y en 2018 sin López Obrador, debió perder el registro pues no logró el 3% establecido.

¡El aprendizaje es lo único rescatable de las lecturas!

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