Allende, impulsor de la Primera Transformación

104
Monumento a Ignacio Allende, San Miguel de Allende.

Ignacio José de Jesús María Pedro de Allende y Unzaga nació el 21 de enero de 1769 en San Miguel el Grande, Guanajuato. 

Fue bautizado como Ignacio José de Jesús María Pedro de Allende y Unzaga. Su padre fue Domingo Narciso de Allende y Ayerdy, un acaudalado comerciante, y su madre fue María Ana de Unzaga. En 1802 se incorporó al ejército virreinal de la Nueva España y logró ascender bajo las órdenes de Félix María Calleja. 

Originalmente, el movimiento de independencia iba a ser encabezado por Allende y Aldama, pero una delación inoportuna cambió los planes y fue Miguel Hidalgo quien finalmente tuvo que dar inicio a la lucha en el célebre Grito de Independencia.

Los antiguos conspiradores cerraron filas en favor del cura y tras controlar el pueblo de Dolores, marcharon a San Miguel, donde Allende consiguió el apoyo de su regimiento. El 22 de septiembre, en la ciudad de Celaya, Hidalgo fue nombrado oficialmente Capitán General del ejército insurgente e Ignacio Allende Teniente General.

Capitán de las milicias, simpatizó con el proyecto de independencia del país desde su inicio. 

Asistió a las primeras juntas secretas de la rebelión organizadas por los corregidores de Querétaro, Miguel Domínguez y doña  Josefa Ortiz de Domínguez, luchó al lado de Miguel Hidalgo y Costilla.

Relevó a Hidalgo en el liderazgo de los insurgentes. 

Su experiencia militar se había forjado siendo parte del ejército virreinal. Estuvo presente desde las primeras juntas de la conspiración en Querétaro, donde conoció a Miguel Hidalgo. En primer término, era Allende quién capitanearía el ejército de liberación, pero en esa junta Hidalgo se adelantó y se declaró capitán.

Luego de la batalla del Monte de las Cruces, Ignacio Allende le propuso a Hidalgo concretar el proceso independentista tomando la capital del virreinato. Sin embargo, Hidalgo rechazó la propuesta y esto provoca que el vínculo comience a experimentar fricciones.

Luego de los fracasos en las batallas de Aculco y de Puente de Calderón, destituyeron a Miguel Hidalgo. El ejército se dividió en dos facciones, una liderada por Ignacio López Rayón y la otra liderada por Allende. 

Al avanzar el movimiento independista, el virrey llegó a ofrecer 10000 pesos por las cabezas de Allende y de Hidalgo (10000 pesos por cada cabeza). A Ignacio Allende se le reconoce por su ética en el cargo, mantenía el respeto a la sociedad civil y no llevaba a cabo ejecuciones ni castigos sobre sus presos.

En Acatita de Baján, Coahuila, fue traicionado y apresado por Ignacio Elizondo, junto con Miguel Hidalgo, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez y Juan Aldama y conducido a la ciudad de Chihuahua, donde fue juzgado por insubordinación, fusilado y decapitado. Su cabeza fue exhibida en una esquina de la Alhóndiga de Granaditas, en la ciudad de Guanajuato, como advertencia a los insurgentes, en donde permaneció 10 años.

En 1824 sus partidarios recuperaron los cuerpos y los entierran en la Catedral de la Ciudad de México, bajo el altar de los Reyes. Luego los llevaron a la Columna de la Independencia en la Ciudad de México.

En 2010 los cuerpos fueron finalmente llevados al Museo Nacional de Historia, en donde se procedió a la autentificación y análisis.

En su honor, hoy se conoce a esa ciudad como San Miguel de Allende.

1 Shares