Golpeteo de medios

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Cuando un golpe de Estado se aproxima, los primeros vientos se sienten en la brisa nada sutil de una prensa que es oposición y propagando, pero no información.

Es en esa parte del proceso es donde los medios se dicen agraviados en las fibras más sensibles de su ser, llámese libertad de expresión o derechos elementales.

El golpe de Estado, blando o clásico, es una tormenta que tiene como primeros vientos un coordinado ataque mediático, nacional e internacional, contra el gobierno que se quiere descarrilarse.

Esto lo saben no sólo los medios sino sus propietarios y sus escribanos, que allanan el camino que dará razón de peso para llevar a cabo el golpe.

Esta técnica que se llevó a cabo contra Fidel Castro, Salvador Allende, Cristina Kishner, etc. Ya se la sabe la población. No han cambiado de estrategia, ni de intereses, ni de malas intenciones.

Hay muchos intereses de por medio que al verse desgastados en sus beneficios hay la posibilidad de invertir en una asonada que les regrese a ciertos sectores de la población las canonjías que poseían con el PRI y con el PAN.

Afortunadamente la gente puede atestiguar lo que ve y desdeñar las noticias de algunos medios que tiene en la imaginación el límite de su consigna.

El recurso electoral no es razón de peso para respaldar un gobierno, hace falta que las clases sociales privilegiadas den su anuencia y eso no ha sucedido desde el 1 de diciembre de 2018, es decir, desde hace un año.

La derecha no es democrática, está acostumbrada a poseer el poder. Es decir, su política va más allá de dictaduras y reelecciones, es apropiarse de lo que no les propio, a como dé lugar.

Hasta ahora es el principal eje de contención de un proceso mediático que conduzca a un golpe de estado es la conferencia mañanera cotidiana. Desde ahí se coloca un muro a la desinformación, a la especulación, al rumor, pero no es suficiente.

Ante la imposibilidad de la oposición de reactivarse crea condiciones de polarización de la sociedad. Se encarga de crear enemigos por problemas que cuando empiezan a difundirlos no son trascendentes pero cuando se pasa por el tamiz de los medios tienen la intención de magnificar errores y minimizar logros.

La prensa no defiende la libertad de expresión sino sus intereses y los de quienes se anuncian en sus páginas y espacios.

Tampoco los consejeros electorales defienden la democracia, sino sus canonjías como burocracia dorada. Nunca han sido democráticos ni deben ponen riesgo la democracia por un recorte presupuestal.

Su indignación por la reducción de recursos tiene dos vertientes: la primera, debilitar la democracia culpando a la falta de presupuesto; la segunda, rechazando cualquier tipo de restricción económica porque están acostumbrados al despilfarro, en lo personal y en lo institucional.

Hay bastiones de la oposición que muestran su origen en sus actuales declaraciones como los medios, el INE, el Inegi, los partidos.

Todos ellos voceros de una voz que no es democrática ni certera ni imparcial ni autónoma.

Todo lo contrario, abre las puertas a la recuperación violenta de sus privilegios. Tiende puentes para la invasión extranjera, queriendo allanar el camino para un golpe de Estado en México.

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2 COMENTARIOS

    • Gracias por su comentario. Podemos tomar conciencia de la realidad y no perdernos por las ramas, sino actuar en congruencia de nuestros principios.

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