Francisco Zarco, ejemplo de verticalidad en las letras diarias, nace un 4 de diciembre  de 1829 en Durango, hace 190 años. Su ejemplo sigue siendo paradigma para los profesionales de la pluma, que diariamente escriben la historia de México. 

Su estatua en la ciudad de México, es un punto de referencia para que confluyan los profesionales del periodismo a denunciar las violaciones a su oficio. 

Zarco realizó estudios de idiomas en el Colegio de Minas y muestra gran interés por las ciencias sociales, por lo que realizó estudios por su cuenta. 

Fue funcionario público en Relaciones Exteriores, escribió en varios periódicos entre los que destacan El Álbum Mexicano, El demócrata, Ilustración Mexicana y el Siglo XIX, Las Cosquillas y El Presente Amistoso.

Se caracterizó por ser un sistemático opositor al conservadurismo, por lo que fue perseguido por quienes fueron objeto de sus críticas, por lo regular personajes en el poder.

Hombre de pensamiento, acción y fiel partidario del liberalismo, así como su afán por escribir que lo convirtieron en apóstol de la libertad de prensa y víctima de la persecución, cárcel y destierro.

Crítico del sistema, escribió en contra del general Mariano Arista, por lo que fue perseguido. 

En 1855 se adhirió al Plan de Ayutla y fue electo diputado. Durante su estancia en la Cámara, escribió las más notables crónicas parlamentarias de la historia. 

Zarco se opuso al golpe de Estado preparado por Félix Zuloaga en contra del gobierno de Ignacio Comonfort, por lo que nuevamente fue perseguido y afortunadamente logró escapar.

Fue director del diario más importante de ésa época, El Siglo XIX, y en varias ocasiones fue multado y perseguido por las crítica al gobierno de Antonio López de Santa Anna.

En 1861 se decretó la Ley de Imprenta, suscrita por Francisco Zarco, que pugnó por la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier tema.

Como legislador defendió reformas constitucionales que garantizaran las libertades de culto y prensa. Fue secretario de Gobernación durante el mandato de don Benito Juárez.

Punto de partida de una generación incansable de periodistas mexicanos que a lo largo de casi dos siglos, fue símbolo de honestidad y lucha incansable por transformar una realidad conservadora que desde hace más de 100 años mostraba su decadencia.

Francisco Zarco era un rebelde, pero también un impugnador de los convencionalismos de su época. Su perspectiva desde diferentes ángulos del ejercicio político lo hacía invencible con la pluma y triunfador permanente en el debate parlamentario.

De ahí que Zarco sea un referente vivo a la hora de escribir. 

“La prensa ha sido el campo de batalla entre liberales y conservadores a lo largo de nuestra historia, también ha sido el carnaval donde unos se disfrazan de otros y crean campañas que se envuelven en el trapo viejo de la simulación”.

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