Estado y república. Cambios constitucionales

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México no es todavía una república y la nación está muy lejos aún de contar con gobernantes con conciencia de Estado. Andrés Manuel tiene esa comprensión y ese compromiso, pero él sólo no puede constituir un Estado.

México ha forjado elementos para constituir una república y en algunos momentos históricos ha logrado tener un grupo gobernante con conciencia de Estado. Hoy vivimos una nueva etapa con esa posibilidad.

Para ser una república se requiere, por lo menos, que los órganos de poder se integren por elección popular: esto casi ocurre pero presenta todavía: A) lagunas, B)  errores, C)  abusos D)  deficiencias.

Tarea compleja. Vamos por partes

Para que los aparatos de poder de una nación alcancen la categoría de Estado, se requiere que los grupos gobernantes tengan como eje rector de sus acciones el bien de la nación y de sus pobladores, que tengan visión de futuro, proyecto histórico, y que actúen en torno a esos propósitos.

Evidentemente eso no ha ocurrido; excepto con muy escasas excepciones. Los gobernantes y políticos que México ha padecido, han trabajado en su beneficio, por eso la tarea que hoy encabeza Andrés Manuel, es muy compleja.

Vamos por partes:

A) Lagunas en el proceso de integración electoral de los poderes federales: 

  1. Se realiza la elección de dos poderes, ejecutivo y legislativo; falta el judicial. El hecho de que el gigantesco poder judicial siga siendo designado es fuente de grandes problemas nacionales.
  2. El ejecutivo tiene poderes casi absolutos; la corrupción desmedida, ha tenido este problema como factor principal. El compromiso presidencial de este momento no alcanza para frenar la corrupción de toda la gigantesca estructura del poder ejecutivo federal.
  3. Los titulares de las secretarías de gobierno federal, tienen poderes excesivos y muy leve rendición de cuentas.
  4. Existen un sinnúmero de organismos y comisiones en los que los poderes ejecutivo y legislativo juegan a nombrar titulares en coordinación , pero son una farsa.
  5. El poder legislativo ha sido por sistema, un órgano al servicio del ejecutivo. Hoy no es la excepción, aunque nos agrade por ahora.
  6. Las cámaras tienen como principal característica querer hacer leyes para todo. Su lejanía respecto al poder verdadero, hace que los lideres quieran compensarla con disposiciones que obliguen al ejecutivo a pedir permiso, pero eso no ocurre.

B)  Errores en el proceso de integración de los poderes federales:

  1. Todas las elecciones son a una sola vuelta. Pasada la época de partido único, esta es la primera ocasión en que el presidente tiene mayoría absoluta de votos. mientras que todos los diputados y senadores, son de minoría mayor, aunque le llamen de mayoría relativa. La explicación es muy simple, casi nadie logra votaciones superiores al 50%.
  2. Además de que la designación de candidatos en cada partido se hace al gusto de los dueños de la franquicia electoral, la integración de las listas de favoritos para cargos plurinominales, sigue siendo una vergüenza nacional en todos los partidos.
  3. Es grotesco que la asignación de cargos electorales plurinominales siga favoreciendo a los partidos grandes en contra y a costa de los pequeños.
  4. El poder judicial, el más corrupto de todos y en gran medida culpable de la violencia, de la injusticia y de la impunidad, sigue siendo negocio de unos cuantos.
  5. El sistema electoral mexicano es tan frágil y de alguna manera tan falso, que para cada elección se cambian las reglas del juego; todos los presidentes han hecho cambios al código electoral.

C)   Los abusos de poder en la integración de las estructuras de gobierno saltan a la vista.

  1. Los mismos apellidos, las mismas familias ocupan todos los cargos.
  2. El juego entre poder ejecutivo y cámaras para nombrar a capricho es patético 
  3. Cambiar las leyes para que se ajusten a los caprichos del poder puede ser peor que la violación de la ley.
  4. El Consejo de la Judicatura constituye la franquicia global de un poder para los favoritos del sistema, hoy menos agraciados, hasta que se sometan.
  5. Por encima de todo, el abuso de poder más grave es fiscal; todos los impuestos son federales.  La corrupción es muy grave, pero no se resuelve centralizando todo.

D)   Deficiencias graves las constituyen

  1. Presidencialismo excesivo, ineficiente, obsoleto
  2. Sistema bicamaral absurdo, ¿para qué quiere el país dos cámaras con las mismas facultades, con la misma composición, con los mismos vicios de integración y de reparto? Para colmo, ahora desde las cámaras se asignan recursos directamente a proyectos de gobierno y sociales.
  3. Comisión Permanente inexplicable, absurda. ¿Cuál es la justificación de que las cámaras tengan recesos mientras que un grupo privilegiado sesiona todo el año?
  4. El poder judicial, tiene hasta la fecha, criterios virreinales en su integración; los jueces federales que se envían a los estados se nombran desde el centro sin criterios de pertenencia a la entidad que van a someter a juicio.  Llegan, se coluden, hacen negocios y se van.
  5. La violencia, la injusticia, la impunidad tiene un alto componente de corrupción judicial, policíaca y militar.

Fieles a la tradición muy mexicana de resolver los problemas cambiándoles de nombre se realizó una gran farsa para que el procurador de justicia ya no fuera nombrado por el ejecutivo y el cargo ahora se llama fiscal, impresionante, gran avance, pero a la hora de nombrar, entre poderes, ¡quedó el mismo!

Por otra parte, el concepto de guardia nacional se perdió en el camino. A final de cuentas, sólo le cambiaron el nombre a la policía federal; el presidente se vio copado por criterios obtusos que arruinaron el proyecto.

En lo relativo al Estado, es incuestionable que desde los orígenes de la revolución hasta la fecha, no hemos tenido presidentes con visión de estado, excepto, relativamente, Lázaro Cárdenas; todos los demás han sido compadres con ambiciones y compromisos.

Por eso no hay proyecto ni programa de éxito en el largo plazo; el que llega quiere borrar al anterior para imponer sus intereses personales y de grupo.

Todo parece funcionar pero nada funciona correctamente; ni la empresa, ni el ejido, ni los sindicatos, ni el sistema de salud, ni la educación.

Desde los presidentes municipales que llegan a los cargos buscando los terrenos y propiedades que se van a adjudicar, con la complicidad de notarios públicos hechos desde el poder y al gusto del poder, pasando por los gobernadores en santa alianza, hasta llegar a los secretarios de estado repartiéndose negocios y propiedades, acumulan fortunas inconfesables, otorgando licencias y concesiones a nacionales y extranjeros para terminar siendo socios menores de empresas trasnacionales.

¿Cuál Estado?

No hay; no ha habido.

¿Qué sigue?

Andrés Manuel tiene una oportunidad histórica, tiene la legitimidad y la voluntad, pero ha llegado al poder barriendo para adentro; hoy tiene que barrer, de arriba para abajo como ha dicho, pero también de adentro para afuera, y lo más difícil, tiene que recoger la basura y ponerla en su lugar.

Una gran limitante para corregir todos estos excesos y abusos está en la aplicación de la ley y en el criterio de la no retroactividad.

Ese criterio es de justicia social para que los ciudadanos no sean abusados por el poder, pero quienes han causado graves daños a la nación y al pueblo deben ser privados de esa garantía individual.

Los grandes delincuentes, los  culpables de delitos graves contra la economía y la seguridad nacional tienen que ser declarados traidores a la patria y recibir todo el castigo que les corresponda.

México, debe y tiene que, 

  • Avanzar hacia un sistema parlamentario, en los tres niveles de gobierno unicamaral, con integración electoral de los tres poderes, parlamentario, ejecutivo y judicial, en los tres niveles de gobierno, federal estatales y municipales.
  • Fortalecer el federalismo, con apoyo real al municipio libre.
  • Fortalecer la democracia.

Más o menos ya se respeta el derecho al voto; ya se  cuentan los votos y se declara ganador al que tiene más. Pero eso no es la democracia. El pueblo está muy lejos de los círculos de poder y de las tomas de decisiones.

Mucho más lejos aún de que se gobierne para el pueblo.

Andrés Manuel ha dicho: primero muerto que traidor. Le tomamos la palabra y asumimos el compromiso.

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