El llamado de Greta

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Greta Thunberg. Foto: Lëa-Kim Châteauneuf

“Me pregunto ¿cuál es la razón que darán a sus hijas e hijos por haber fallado y dejarles enfrentar un caos climático que ustedes conscientemente les han traído? ¿Parecía tan malo para la economía que decidimos renunciar a la idea de asegurar las condiciones futuras necesarias para la vida sin siquiera intentar? Nuestra casa aún está en fuego, su inacción aviva las llamas cada momento y les estamos diciendo que actúen, actúen como si amaran a sus hijos e hijas por sobre todo lo demás. Gracias”

Por David Montaño Rivera*.- Las palabras con que inicia este artículo son el cierre del discurso de Greta Thunbreg en el Foro de Davos. 

Pero el discurso de esta joven activista de apenas 17 años, no ha salido de la nada, su postura es en buena medida el resultado de un proceso histórico y social de lo que se conoce como el “modelo sueco”.

Este modelo es sin duda un referente que merece la atención del resto del mundo. Un país que a principios del siglo veinte vivía en pobreza y ahora, teniendo como representante en el gobierno al SAP (Partido Socialdemócrata), se convirtió en uno de los países más ricos y con mayor equidad del mundo.

Sin embargo, Suecia con todos sus logros en el terreno de la igualdad y el crecimiento económico vive hoy en una grave paradoja que Cindy Falquet, militante del Miljöpartist (Partido Ambientalista) describe como “el derecho a consumir vs la conciencia planetaria”.

Sí, Suecia es uno de los países más verdes en Europa y con una de las agendas para combatir el cambio climático más ambiciosas, pero esto no es suficiente, y no es suficiente por una sencilla razón: el sobreconsumo que ya es parte ya de la vida cotidiana en Suecia.

Para mi, esto se puede ver fácilmente en la comida. Los supermercados en Suecia no son diferentes a cualquier otro, con una gran variedad de alimentos. Pero en Suecia, llama la atención la diversidad del origen de la comida: aguacate de África, mangos de Paqusitán o brócoli de alguna región de Europa. Muchos de estos alimentos envueltos en plástico como una segunda cáscara.

Cocinar en Suecia es una labor de no más de 20 minutos, alimentos semi preparados y listos para servirse, son la mejor alternativa para no robar tiempo productivo o de descanso.

Pero todo esto tiene un costo: importar el alimento desde tierras lejanas genera una huella de carbono de consecuencias incalculables y la cantidad de plástico utilizada solo en la industria alimentaria es, sin duda, impactante.

Y esto es solo una parte de un sistema que camina a lo que Greta refiere como un caos, caos que hoy estamos comenzando a sentir.

Es el momento de entrar en pánico, dijo Greta hace un año y la situación sigue en el aire, por eso es importante cerrar filas e ir más allá, de las pugnas internas, de las lógicas de izquierda o derecha o de las fronteras nacionales.

Estamos todos en el mismo barco y es el momento de crear algo nuevo o adentrarnos en el caos. 

*Comité de Morena Suecia (en formación): morena.suecia@gmail.com

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