El conflicto social de Francia en el espejo mexicano: una historia neoliberal

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Por Sergio Avalos*.- Francia vive un momento político-social histórico. A la vez trágico y complejo. Los primeros síntomas recientes del malestar social francés datan probablemente de las manifestaciones de los llamados “Chalecos Amarillos” en octubre de 2018 y no ha parado desde entonces.

Aunque en menor número, los Chalecos Amarillos se siguen manifestando sábado con sábado. Se trataba, originalmente, de una protesta por el aumento en el precio de los carburantes por razones fiscales. Esa fue la chispa.

Sin embargo, en las flamas del incendio, lo que se dio fue la toma de conciencia de una parte de la población: conciencia del empobrecimiento constante y del desmantelamiento de los servicios públicos, pero también, conciencia de los efectos de las políticas públicas aplicadas durante las últimas décadas.

Paralelamente, se empezó a dibujar otro conflicto que tenía una fecha concreta: para el 5 de diciembre de 2019 se había anunciado una huelga general de transportes para pedir el retiro de la reforma gubernamental del sistema francés de pensiones.

Esta reforma, de corte neoliberal, se asemeja a la que se hizo en México en 1997 y amenaza con desmantelar un sistema basado en la redistribución para irlo empujando, poco a poco, hacia otro más cercano al de las “afores”, existente en nuestro país, un sistema por capitalización.

Esto, con el pretexto de unificar a todos los regímenes de pensiones y en búsqueda, supuestamente, de mayor justicia social. Ahora bien, tanto los sindicatos, como amplios sectores de la sociedad, dudan de la honestidad del discurso gubernamental y se ha creado una gravísima crisis de confianza.

En este complejo panorama viene a insertarse el malestar y la desconfianza de sectores muy diversos: profesores, de la primaria hasta la universidad; barrenderos; bomberos; personal de las refinerías; de la Opera de París; de estaciones de radio y televisión y hasta los abogados siguen en las calles desde hace más de 50 días exigiendo que se retire la reforma y haciendo frente a la arrogancia de un gobierno cuyo rostro autoritario y policiaco parece revelarse cada día más. 

Las encuestas indican que una parte mayoritaria de la población francesa rechaza y teme los efectos de la reforma.

Curiosamente, los franceses estarían rechazando hoy el sufrir, más adelante, la situación que los ciudadanos mexicanos empiezan a descubrir con respecto a sus pensiones y a los efectos de la Reforma de 1997.

Aunque pueda parecer distante, el conflicto social francés es un inédito caso de estudio que nos dice mucho acerca del caso mexicano. Nos enseña, por ejemplo, qué tan fácil fue imponer una parte de las reformas neoliberales en México puesto que no hubo ningún tipo de protesta.

En México la reforma pasó desapercibida dado lo incipiente de las “redes sociales” pero también por la falta de organización de las oposiciones en ese periodo. El caso francés muestra también la enorme fuerza de los medios de comunicación, pero, igualmente, que hoy puede hacérseles frente. Y, sobre todo, que otros medios sirven de alternativa para la circulación de la información y para la crítica.

Por otro lado, vemos que el conflicto tiene, como telón de fondo, una terrible crisis de la democracia representativa y una muy fuerte despolitización de la sociedad francesa que empezaba a acomodarse al molde individualista del modelo neoliberal.

Algo que también ha ocurrido en México y que debe servirnos de lección para impedir el pronto desmoronamiento de lo que apenas estamos levantando.

Si el pueblo francés pareciese estarse despabilando y buscando retomar las riendas, la guerra mediática y de opinión está lejos de poder ganarse. Doblegar al gobierno de Emmanuel Macron y Edouard Philippe (el primer Ministro), aún más.  

El golpeteo mediático y la respuesta policiaca es impresionante en un país considerado como la cuna de los Derechos Humanos: Amnistía Internacional estima a dos 500 las personas heridas en las manifestaciones.

Como en Chile, numerosas personas han perdido manos y ojos durante las manifestaciones. Si el pueblo francés pretende evitar algo que los mexicanos estamos sufriendo, nosotros deberíamos también interesarnos más en los detalles de este conflicto.

El modus operandi del neoliberalismo es grosso modo, el mismo en todo el planeta: Acciones semejantes tienen, por lo tanto, consecuencias semejantes. Los pueblos deberíamos poder aprender los unos de los otros las maneras más eficaces de responder a tales desafíos.

Frente a un neoliberalismo global debemos tener siempre el reflejo de ir a ver qué ocurre más allá de nuestras fronteras.


* Jurista y politólogo, Ex Secretario Ejecutivo de la CEDH Tabasco. Miembro de Morena Francia. Co-conductor del programa La Bastilla Mexicana. Actualmente es profesor en la Escuela Superior de Obra Pública de París, en la Universidad de Versalles y Doctorando en Ciencias de la Educación por la Universidad de París Nanterre.
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