¿Conferencia de prensa o informe de gobierno?

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La práctica rutinaria de los medios de información y la soterrada consigna que anteponen en las preguntas al presidente López Obrador en la conferencia de prensa matutina, ha degenerado en la exigencia de un rendimiento diario de transparencia y en algunos casos, en un informe pormenorizado de gobierno.

Cuando hay diferencias en la información de un día para otro o contradicciones, los medios que provocaron dichas diferencias, señalan con dedo flamígero al Presidente o a los secretarios como mentirosos.

Si se tratara de una declaración precisa del Informe anual de gobierno, ya se hubiera cancelado para dar lugar a una rendición de cuentas pormenorizada cotidiana, pero se trata de dar a conocer lo que se hace y cómo se realiza.

La necesidad de hacer caer en contradicciones a quienes en las conferencias intervienen, parecieran prioridad para algunos medios. Como cuando presionaron para que dieran el nombre de un general, y una vez que lo dieron a  conocer, condenaron que se hubiera violentado la seguridad del militar.

De inmediato esos mismos medios que presionaron para que se diera a conocer el nombre, entrevistaron a “expertos” para  declarar que se violó la privacidad de los datos personales y se vulneró la seguridad. La razón para no caer en la contradicción es que al ser servidor público su vida y actividad debe ser transparente.

La precisión que exigen los medios a través de sus reporteros está más cerca de la consigna que del interés general del tema cual piden, a veces exigen (y con toda razón), dar mayores detalles.

Sin embargo, toda conferencia de prensa, que el presidente López Obrador ha dado en llamar com “diálogo circular”, deben saberlo quienes en ella participan, demanda precisiones posteriores. No se trata de un informe detallado como ahora piden los reporteros sobre cualquier tema que se les ocurra.

Al no haber la precisión que implica mayores investigaciones que no se tienen a la mano a la hora de la conferencia o bien todavía no existen. 

Ningún Presidente había manejado tantos temas, como tampoco ninguno había rendido cuentas todos los días ni un gabinete había estado cotidianamente respondiendo, informando, dando el parte diario. 

Minotauros de papel

El número de preguntas a López Obrador seguramente rebasó a lasque hicieran a cualquier antecesor; sin embargo, como minotauro de papel, la prensa quiere más.

Las conferencias de prensa se han desvirtuado a causa de la consigna que los reporteros llevan desde la redacción. Pero lo más es que en función de esa consigna preguntan detalles donde se adivina la intención de desestabilizar al ponente y confundir a la población. Es decir, todo, menos informar.

Ahora quienes quieren vulnerar la libertad de expresión son los propios medios, quienes colocan a sus peones en el ajedrez de la provocación para que tarde o temprano parezca una señal que intente cuestionar el derecho a informar. Pero el derecho a informar no incluye la provocación.

La información tuvo un tiempo en que era mercancía, ahora es herramienta y pronto será un arma para asestar un golpe tras otro, al Presidente.

Hay una falta de respeto en el contenido de las preguntas, pero también en el tono, porque le han llamado mentiroso, le suben al volumen de voz, les preguntan varias veces lo mismos como en interrogatorio policiaco y como nunca antes el Presidente responde, los secretarios responden.

Los medios han confundido la información y la transparencia con el permiso para atacar. Acaso porque saben que el gobierno, como reiteradamente lo ha expresado, no hará uso de la fuerza ni aplicará censura; porque saben, que a diferencia de otros regímenes, en éste, el principal compromiso radica en salvaguardar las garantías, las libertades y los derechos.

A los medios les desespera que no les impongan la mordaza a la que están acostumbrados y utilizan a los reporteros para que en lugar de informar, como es su obligación, tomen partido y se coloquen del lado de la oposición.

En el momento en el que los reporteros vulneren la libertad de expresión ya sea por excesos o por cansancio, saben sus patrones que vulnerarán la democracia.

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