¿Conciliar o enfrentar?

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La Cuarta Transformación tiene sus propios métodos de trabajo, su esquema de conocer y transformar la realidad, así, desde una perspectiva diferente actúa en consecuencia.

En cambio, hay quienes al ver que no se procede como siempre, significa, nada se hace porque quieren que se repitan una y otra vez las formas de solucionar los problemas que nunca se solucionaron.

No todos quienes piensan así son enemigos de la actual administración pública, simplemente que el condicionamiento que se impuso desde el gobierno por muchos años no puede desaparecer de la noche a la mañana.

La propia izquierda tradicional, acostumbrada al choque frontal, a ver a quien piensa diferente como un contrincante político no permite que haya posibilidades de avanzar a través de los acuerdos.

Lo sucedido en Culiacán en octubre de 2019, fue tomado más como un acto de negligencia que como una manera diferente de arreglar los problemas.

Los objetivos son tan trascendentes que no se pierden de vista, pero no pueden ser alcanzados por los métodos de los anteriores gobiernos que nunca arreglaron nada.

Para algunos hacer las cosas de manera diferente a como se está acostumbrado, significa no hacer nada.

Es decir, si no se hacen las tareas del gobierno de la forma tradicional representa pasividad, cuando se busca la solución de los problemas por otra vía. Sobre todo el ajuste de la reconciliación, de la armonía social. 

Enfrentados nunca se logra nada en beneficio de todos sino sólo de los ganadores.

Acostumbrados como estamos a ver todo en blanco y negro, a considerar que los que no están con nosotros son nuestros adversarios y que los amigos de mi enemigo son también enemigos, no puede avanzarse hacia ningún acuerdo.

Por años la división de la sociedad fue prioridad de los gobiernos autoritarios, nos dividieron entre partidarios de equipos de futbol, entre escuelas primarias, de secundarias eternamente enfrentadas, con una enemistad irreconciliable. La competencia deportiva se convirtió en una especie de lucha por la superioridad de raza, etc.

Debemos tomar en cuenta que el maniqueísmo como forma de ver la realidad tiene más de 1,700 años, y a pesar de esto se dicen modernos y vanguardistas quienes ven sólo buenos y malos en el universo.

Desde luego que es más fácil concebir la realidad desde esta perspectiva, pero definitivamente está equivocada.

Es por ello que cualquier intento de percibir la vida desde otra perspectiva está equivocada para quienes insisten en verlo todo con ojos del pasado y quieren aplicar métodos que han demostrado su inoperancia.

Aparentemente el maniqueísmo es muy simplista, lo es en su primera etapa, pero esa misma postura degenera en radicalismos que hace a los grupos irreconciliables y es en esa tensión donde se corre el peligro de que la violencia del discurso pase a la violencia física y real, lo cual a nadie conviene, aunque a muchos interesa.

Si la práctica de la política es diferente no implica hacer nada, la pasividad real es la que repite una y otra vez el mismo método sin lograr absolutamente nada.

Si las diferentes fuerzas sociales no incluyen en su agenda la conciliación impedirán el avance del gobierno federal, pero también el de su grupo, partido o gremio.

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