Caballos y ferrocarriles en el zócalo, destello de nuestra Revolución

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Foto: Presidencia

Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo. Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana

Por Lindoro Fosado (Regeneración).- La plaza de la Constitución se llenó de alegría y fiesta en lo que hoy se considera un día como cualquier otro, pero que durante muchos años fue una gran conmemoración de la sociedad mexicana a lo largo del país.

Los gobiernos que emanaron de las luchas revolucionarias mantuvieron por muchos años esa Revolución de una manera institucional. La exaltaban con vehemencia y se reconocían como fruto de esa revolución. Se puede decir que hasta el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Rio nuestra Revolución vivió y concretó grandes cambios sociales que siempre fueron en beneficio de los más pobres.

Un último pequeño destello revolucionario se dio cuando el presidente Adolfo López Mateos nacionalizó la industria eléctrica. Afirmó: “La nacionalización de la energía eléctrica es una meta alcanzada por el pueblo en el camino de la Revolución”. Esa fue la última joya a la corona nacionalista revolucionaria, a partir de ahí la debacle fue total.

Hoy como salido de un sueño vimos a caballos y ferrocarriles en nuestra plaza de la Constitución; revivimos los combatientes campesinos en sus caballos y a los obreros en la máquina de ferrocarril; vimos a las Adelitas acompañando a la tropa.

Hoy vimos cómo ese sentimiento de pertenencia, que fue ajeno a los gobiernos neoliberales revivió e inicia con este acto una renovación y un reconocimiento de que nuestra sociedad actual es fruto de esa revolución socialista de 1910. Iniciamos un nuevo régimen.

En el año de 2015 ya muy alejados de la Revolución y queriendo olvidar su origen, el partido Revolucionario Institucional y su comparsa el PAN, que en realidad jamás se identificó con la Revolución mexicana, quisieron borrar el recuerdo de esa lucha, porque los principios revolucionarios se oponían a su agenda neoliberal.

El festejo del inicio de nuestra Revolución social de 1910 que presenciamos el 20 de noviembre en el Centro Histórico, es como un déjà vu con las Adelitas en el tren y en la batalla, con los caballos a galope, con los ferrocarriles pitando, llamando con ese silbido a retomar la Revolución ahora como una Cuarta Transformación.

¡Viva Madero! ¡Vivan los Hermanos Flores Magón! ¡Vivan los Hermanos Serdán! ¡Viva Zapata! ¡Viva Villa! ¡Viva Carranza! ¡Viva Lázaro Cárdenas! ¡Viva Adolfo López Mateos!

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