Arnold Belkin, muralista sin fin

153

Toda justicia social exige acción. El hombre es criatura nacida para desafiar y transformar la naturaleza. Jean Paul Marat

Conocí a Arnold Belkin en su estudio de San Jerónimo, al sur de la Ciudad de México, en la entonces delegación Magdalena Conteras. Había concluido entonces su serie sobre Jean Paul Marat, científico y médico francés, como jacobino convencido influyó con sus escritos para impulsar la Revolución Francesa. 

Marat dejó completamente a un lado su carrera como científico y filósofo, en 1788, decidió dedicarse enteramente a la política, su oficio de periodista y su vocación política lo llamaban.

Hasta que luego de varios escritos fundamentales para la historia política de Francia, una enfermedad de la piel lo llevaba a tomar baños permanentemente, una mujer lo visitó en su bañera y le clavó un cuchillo. Ella era Charlotte Corday, quien fuera condenada a la guillotina en 1793, por el asesinato del científico.

Tanto fue el interés por la vida de Marat, como por su obra indispensable, que creó la escenografía de la puesta en escena del dramaturgo alemán Peter Weiss, Marat, en abril de 1968, dirigida por Juan Ibáñez, donde realizó un gran papel como actriz de carácter Angélica María, junto con Ana Ofelia Murguía y Sergio Jiménez. Todo un acontecimiento teatral en México.

Esta dinámica de vida, lucha y muerte fue plasmada por Belkin en varias obras de gran formato que expuso en Bellas Artes por primera vez.

Estaba igualmente preocupado por honrar a los luchadores sociales que por hablar como mexicanos, así que improvisaba el caló como sólo él podía darle un giro creativo a algunas palabras pero también era un entusiasta seguidor de personajes como Emiliano Zapata o José Martí, o Villa o la gente, en quien pondría especial atención y se convirtiera en la principal protagonista de su obra.

Arnold Belkin, preocupado por la condición humana, entusiasta lector y mejor conversador incorporaba a su obra multitud de teorías pláticas y políticas  que fortalecían ese neomuralismo que peleaba en cada obra reivindicar.

Belkin pertenecía tanto a la generación de ruptura, junto con José Luis Cuevas, Rafael Coronel, Francisco Icaza, entre otros, que negaban el mural y el caballete, como a la obra muralista que colocaba al pueblo en el centro de la obra.

Arnold, el canadiense convertido en mexicano, a fuerza de sonrisas y giros chilangos, fue parte de ese muralismo que se negaba a morir por el simple hecho de ser asesinado.

Así como sucedió con Marat, Martí, Zapata o Villa, consideró que el muralismo no podía morir por el simple hecho de ser asesinado por el enemigo.  

Belkin nació un 9 de diciembre de1930.

1 Shares